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Cuando sufrimos un accidente de tráfico y a consecuencia de ello tenemos cualquier tipo de lesión o perjuicio patrimonial, lo normal es que reclamemos este perjuicio en forma de indemnización. Para ello, uno de los aspectos importantes es el del informe pericial a fin de concretar la valoración de los daños que nos permitirá cuantificar la indemnización.

En este artículo vamos a analizar qué dice la ley al respecto y aquellos supuestos en los que se recomienda o no contar con un informe pericial valorativo de los daños y perjuicios sufridos.

El informe pericial en un accidente de tráfico

El informe pericial será el emitido, como su propio nombre indica, por un perito. Es decir, el experto en una determinada materia que analizará los daños personales y patrimoniales sufridos por la víctima y realizará un informe. Si el asunto llega hasta un juzgado, este informe ayudará al juez a poder valorar con mayor precisión el alcance de las lesiones producidas.

No obstante, el informe pericial no es tan solo un documento técnico en el que se detallen los daños materiales o personales sufridos, sino que además deberá contener la valoración especializada de las causas o los porqués de las lesiones. Es, probablemente, el punto esencial del informe pericial, donde se podrá establecer con claridad los motivos que causaron las lesiones de la víctima del accidente.

En este sentido, el nuevo Baremo para los accidentes de Tráfico, que entró en vigor el 1 de enero del año 2016, establece que “la determinación y la medición de las secuelas  y de las lesiones temporales ha de realizarse mediante informe médico ajustado a las reglas de este sistema”. El hecho de que la valoración de los daños personales sufridos a consecuencia del accidente debe realizarse mediante un informe médico no supone en caso alguno que la víctima o perjudicado deban concretar en su reclamación a la aseguradora en vía amistosa la cuantía indemnizatoria que se pretende, sino que la cuantificación inicial será realizada por la aseguradora responsable al realizar al lesionado o perjudicado el ofrecimiento indemnizatorio correspondiente a través de la llamada oferta motivada. Por eso, la responsabilidad del accidentado se limita a instar una reclamación en abstracto, esto es, sin cuantificar, aportando eso sí, toda la documentación médica de que disponga a efectos de facilitar a la aseguradora la cuantificación de la indemnización que pudiera corresponderle.

Una vez cuantificada por la aseguradora la indemnización que ofrecerá a la víctima del accidente, si el accidentado no está conforme con lo que le ofrece la compañía, puede recurrir a la figura del informe pericial complementario, un nuevo concepto mediante el cual la víctima, que no está de acuerdo con la cuantía ofrecida por la aseguradora, puede acudir al Instituto de Medicina Legal de la Comunidad Autónoma donde reside o donde ocurrió el accidente para que un perito de la sanidad pública valore las lesiones sufridas o bien contratar a peritos privados para valorar el daño sufrido.

Necesidad de informe pericial: lesiones temporales o secuelas

En principio no es necesario acompañar un informe pericial de valoración de las lesiones sufridas junto a la reclamación de indemnización, pero conviene distinguir entre la reclamación que se efectúa tan solo por días de impedimento o aquélla en la que se pretenda reclamar además por la existencia de secuelas, es decir, por lesiones que se mantendrán en el tiempo tras el accidente. En el primer caso, si el accidente solo ha provocado que suframos sus consecuencias físicas durante un periodo de tiempo concreto, en principio para su valoración podría bastar con la documentación médica del tratamiento seguido.

Caso distinto es cuando pretendemos además reclamar por las secuelas que persistan tras el accidente. En este caso la valoración de las mismas debe ser realizada por un médico especialista en la valoración del daño corporal, esto es, por un perito médico.

La importancia del informe pericial en la cuantificación de las secuelas es primordial por una razón: es posible que la aseguradora del vehículo responsable del accidente trate de negar la existencia de las secuelas sufridas o bien de reducir los puntos de valoración asignados a las mismas en el baremo, a fin de bajar la cantidad a indemnizar. Sin el informe de un médico perito que pueda concretar la existencia, valoración y relación con el accidente de las secuelas sufridas, no podrá reclamarse su indemnización con las debidas garantías.

Tampoco debemos olvidar que junto con los daños personales que podamos sufrir en un accidente de circulación existen otros daños y perjuicios que también deben ser indemnizados siempre y cuando deriven de aquél, siendo posible que para su cuantificación se requiera también la intervención de un perito especialista según el tipo de perjuicio sufrido.

Para poder hacer efectiva la indemnización y ajustar la cuantía a los parámetros establecidos en el baremo para los accidentes de tráfico, es aconsejable contar con asesoramiento riguroso. En Defentis somos especialistas en llevar con éxito las indemnizaciones por accidentes viales, con el objetivo de que la víctima pueda ver resarcidos los perjuicios ocasionados.

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