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Al sufrir un accidente de tráfico, lo más habitual es que, a consecuencia del mismo, se produzcan lesiones. A grandes rasgos, estas lesiones pueden requerir de un tiempo para su completa curación o estabilización, lo que conocemos como incapacidad temporal, o bien puede darse el caso de que dichas lesiones nunca terminen de sanar de forma correcta y provoquen secuelas que limiten o afecten a la vida del lesionado, lo que denominamos incapacidad permanente.

Cada uno de estos supuestos ha de valorarse de forma concreta y, sobre todo, precisa, pues solo sabiendo en qué momento se considera que una lesión ha curado, podemos calcular la indemnización correspondiente en base a lo determinado en el baremo.

Pero, antes de todo eso, conviene precisar qué entendemos por incapacidad temporal.

Concepto de incapacidad temporal

Cuando hablamos de incapacidad temporal estamos haciendo referencia bien al tiempo que tarda un lesionado por un accidente de tráfico (o por cualquier otra circunstancia) en recuperarse de sus lesiones o bien el tiempo en que éstas se estabilizan, en caso de no alcanzarse una curación completa, y quedan en forma de secuela.

El Tribunal Supremo ya se ha encargado, en varias sentencias, de delimitar el concepto de incapacidad temporal: la incapacidad temporal comprende únicamente el periodo que se extiende hasta la curación o estabilización de las lesiones derivadas del siniestro, durante el cual la víctima recibió tratamiento médico. En consecuencia, una vez que las lesiones se estabilizan en el sentido de que no son susceptibles de curarse ni de mejorar con el tratamiento médico recibido, dicho daño corporal ha de valorarse como secuelas determinantes de una incapacidad, no ya temporal sino permanente”.

¿Cómo se calcula la incapacidad temporal según el baremo?

Como ya advertíamos al inicio, saber en qué momento ha de considerarse que una lesión está curada o estabilizada es crucial para el cálculo de la indemnización tras el accidente de tráfico. De esta forma, puede darse el caso de que estemos unos meses de baja médica o laboral, a raíz de un accidente de tráfico, pero que la indemnización no cubra todo ese periodo al considerar el médico forense o el perito que las lesiones se curaron o estabilizaron antes y es hasta ese momento lo que cubrirá la indemnización, aunque el tiempo de facto haya sido mayor.

De esta forma, conviene recordar que, a partir de la entrada en vigor del baremo del año 2016, los antiguos días impeditivos y días no impeditivos tienen una nueva denominación, fundamental para las lesiones temporales:

Perjuicio personal básico y perjuicio personal particular

Hablamos ahora, por un lado, del perjuicio personal básico, que podríamos equiparar a la baja médica, y el perjuicio personal particular, lo que conocíamos antes como días impeditivos, y que se dividen, a su vez, en:

  • Moderado: cuando las lesiones provocan que el afectado vea limitadas sus posibilidades de realizar algunas actividades de su día a día.
  • Grave: cuando afecta a la autonomía del lesionado para realizar actividades relevantes en su día a día. Es, por ejemplo, cuando existe días de hospitalización.
  • Muy grave: Lo que podría asimilarse a la entrada en la UCI, por ejemplo, esto es, cuando se pierde temporalmente la capacidad para hacer la mayoría de las actividades del día a día.

Habrá que estar a todas estas variables para después poder calcular de forma precisa la indemnización por incapacidad temporal. No obstante, como siempre advertimos desde este blog, recomendamos acudir a un despacho especializado en accidentes de Tráfico como Defentis, con el fin de tratar el caso de forma individualizada y obtener las mejores perspectivas de cara a una futura reclamación.

Defentis | Abogados de Accidentes de Tráfico